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SÓMNICO (Relato)

        > -Probando, probando……Cuando oigas esta música (suena de fondo la suave melodía in crescendo del adagio de Albinoni) irás recuperando poco a poco una respiración normal, lenta, contenida, poco a poco. Irán despareciendo la inquietud, el ansia, el desasosiego. Todo desaparecerá como cuando el sol elimina la bruma. Tendrás ante los ojos un claro amanecer, un claro despertar del día. Y poco a poco, con la tranquilidad vas a ir despertando tú también, poco a poco. Cuando cuente hacia atrás vas a ir recobrando la consciencia. Diez, nueve, ocho, siete, va esfumándose cualquier imagen que te atemorizaba y te atenazaba. Seis, cinco, cuatro, se desvanece el sopor y la modorra que entorpecía tu mente, se aclara el pensamiento y vas abriendo los ojos, despertando. Tres, dos, uno, ya eres de nuevo dueño de ti. Al chasquido de mis dedos me verás ante ti y todo pesar y malestar se habrán ido con el sueño. (Tras, tras). <       El...

OCURRIÓ DESPUÉS DE LA NEBLINA (Poema)

Ocurrió después de la neblina… Un aire taciturno se volvió aroma intenso de excrementos. Apuntó a la vista un campo de restos metálicos, una fronda de cables y maleza de lámparas, donde el reloj giraba a la contra de las horas que despiertan. Se truncaban heridos los troncos de hormigón armado en piezas y los cortafuegos de ladrillo y cemento. Arbustos de alambre, ferodo y plástico nacían entre caminos de acero y espadas de hierba irrumpían incluso en los tejados de hojarasca. Y los hombres sólo eran sombras que ya no perseguían su alma ni sus ideas, sino seguían a otros hombres sin forma que vestían plomo y seda. A veces también acosaban a hombres de piel diversa vestidos con jirones de niebla y lodo. Se anulan las horas de cobre, las horas de plata sucia y las horas de oscuro acero. Y se completan los últimos alientos.

AHORA ES NUNCA (Poema)

          Jamás entenderé que todo a tu alrededor se vaya durmiendo y yo tenga que seguir despertando al fin del dolor del día. Y, aun así, siempre quedará la canción, la armonía de tu rostro y la melodía del repicar de tus pasos. Siempre habrá un lugar para tus ojos en cada uno de mis sueños, hoy abandonados. Y aún siento cómo llovías cada tarde para refrescar la tierra del acoso del sol. A veces rociabas con gotas de miel crepusculares para endulzarme a solas los labios. Y nunca olvido que sólo tú amanecías al ocaso para iluminar mis párpados de rojo, del ansia más profunda mis palabras. Ahora que todo parece extinto y estás tan lejos evoco el regreso imposible del pasado. Ahora es nunca, ecos de un cielo reseco, es nada.  

RUMORES Y ESPEJOS DE BARAKALDO 4

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EXPOLIO DE LA MEMORIA (Poema)

  Un día pegado a otro hasta perpetrar el expolio de una memoria sin eco. Melancolía absurda y alucinatoria de quien no quiere amar y sólo adora su mismo reflejo. Añoranza de aquel que se va muy poco a poco, desapareciendo a lo lejos en el camino del crepúsculo, y deja el hueco de una persona querida. Nostalgia igual, pero con el vacío más profundo de quien no se deja querer y adora vivir una ilusión fingida, construida en la piel de la envidia de cualquier otro ser que parece feliz.

MALA SUERTE (Poema)

  A ratos no puedo olvidar mis penas. Y quisiera que mi vida se limitara apenas a un segundo, para no tener prisa en fingir lo que pudo ser el camino ancho y jamás llegó a un rumbo de vereda. A las trenzas de la niebla quise atar un alba cristalina, pero sin sol se me fue la mano como con la tinta china y salió una noche de tormentas y rayos. Descubrí la isla más hermosa y fui su pregón a los cuatro vientos. Al poco no cabía un alma sola y comprendí con desconcierto que no quería ser descubierta. Robé los sueños y quimeras de tu diario y, al ir a conquistarte, surgió tu fuego, pero prendido en ojos extraños. Abrí la boca para decir fuerte “vivo”, la única palabra, y, al salir de mis labios, sólo grité un silencio de muerte.

CRÓNICA DE CUATRO HISTORIAS (Relato)

      CRÓNICA DE CUATRO HISTORIAS                                                                                                                              AIRON             Once de la mañana en el cementerio. Una mujer muy mayor llora desconsoladamente la pérdida de su hijo Lorenzo, el menor de sus tres hijos. El desa...