LA ÚLTIMA NOCHE DE EMERENCIO (Relato-REVISADO)
Aunque Antonio nunca se había extralimitado del tiempo máximo de conducción diaria, llevaba muchas horas al volante de su camión M.A.N. y la modorra comenzaba a hacer mella en él. Sin embargo, mantenía lo más posible su atención en la carretera para intentar regresar a su casa sin tener que hacer una nueva parada técnica de descanso. Su esposa y su hija pequeña le esperaban para cenar. Fue el viejo el que incurrió en la vía impensadamente sin darle tiempo a reaccionar. Logró darle una ráfaga de luces largas, pero sólo haciendo una maniobra arriesgada consiguió no arrollarlo con el frontal de la cabina. Libró el morro con mucha fortuna, pero el topetazo del remolque lo lanzó a más de diez metros de distancia sin remisión. Frenó lo más rápido que pudo, apartando la mitad del vehículo al arcén. Y eso que le costó controlarlo sin volcar o sin que le hiciera la tijera. Cuando se apeó, no lograba d...