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LA ÚLTIMA NOCHE DE EMERENCIO (Relato-REVISADO)

         Aunque Antonio nunca se había extralimitado del tiempo máximo de conducción diaria, llevaba muchas horas al volante de su camión M.A.N. y la modorra comenzaba a hacer mella en él. Sin embargo, mantenía lo más posible su atención en la carretera para intentar regresar a su casa sin tener que hacer una nueva parada técnica de descanso. Su esposa y su hija pequeña le esperaban para cenar.       Fue el viejo el que incurrió en la vía impensadamente sin darle tiempo a reaccionar. Logró darle una ráfaga de luces largas, pero sólo haciendo una maniobra arriesgada consiguió no arrollarlo con el frontal de la cabina. Libró el morro con mucha fortuna, pero el topetazo del remolque lo lanzó a más de diez metros de distancia sin remisión. Frenó lo más rápido que pudo, apartando la mitad del vehículo al arcén. Y eso que le costó controlarlo sin volcar o sin que le hiciera la tijera.       Cuando se apeó, no lograba d...

BECQUERIANA (Poema-REVISADO)

         Ven, acerca tus oídos y te diré el secreto del viento… cómo surge húmedo y salino con tus lágrimas de mar, cómo se endulza entre tus labios igual que nubes de azúcar, cómo descarga en tormenta de vocablos de música y deseo, cómo se enreda entre tu pelo al hilo del sueño que embelesa. Ven y te diré luego que la magia de su soplo besa y responde al alba y al acorde de tu aliento.

CONEXIONES (Poema-REVISADO)

En los andenes rozamos nuestras manos sin estrecharlas en un saludo íntimo del alma. En las sucias escaleras cruzamos nuestros pasos sin reparar en el mundo de las estancias y rellanos vacíos. En los puentes intercambiamos las miradas sin un solo gesto por conocer un rostro ajeno. En todos estos lugares de paso nos dispersamos, nos difuminamos por miedo a aceptar al otro. Son el ámbito eterno de las huidas y despedidas, del tránsito dudoso con rumbo a ninguna parte. Sólo en los sueños y en el delirio cruzamos el umbral de los espejos brumosos y nos mostramos sin disfraces, tal cual somos. Sólo ahí podemos dibujar un encuentro y reconocernos pasajeros del mismo viaje.  

OJO Y ECO 6 (BILBAO-REVISADO)

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POLTERGRIS (Relato-REVISADO)

    Al despertar, le vino a la cabeza su padre. Argimiro estaría como siempre ocupado con alguna de sus grabaciones. Las mismas tareas que le habían impedido los últimos dieciocho años dedicarle un mínimo tiempo de atención a él. Justo los años que tenía Saulo. Cuando cumplió la mayoría de edad, se dio cuenta de los pocos instantes que habían pasado juntos y de cómo los echaba de menos. Aquella vez que lo llevó al parque de atracciones o la ocasión en la que hicieron de exploradores hasta el nacimiento del río en el pueblo. Añoraba también la jornada en que se convirtieron en piratas en cierta bahía plagada de peces y cangrejos.      Por todo ello, extrañaba y odiaba a su padre en la misma medida. Porque lo había tenido abandonado tantos años sin apenas saber de él. Cuando regresaba a casa al cabo de una de sus investigaciones muy lejos del hogar, no disponía de un rato para dedicarlo a Saulo. Tampoco tenía ganas de contarle nada. Más aún, en much...

LA SANGRE (Poema-REVISADO)

                                    Nos  equivocamos con la sangre. Preguntábamos si era espesa o ligera. Si corría desde los manantiales o de dónde, de qué lado provenía; si discurría escaleras abajo o se detenía coagulada en el lacre de las heridas viejas. Debatíamos si su color era rosado intenso o rojo de piel de calavera; si derivaba de un azul de camisa nueva que se volvió grana al descolgarse desde las venas hasta rebosar las aceras, las calles, o los cauces de las acequias, hasta resumirse en los ríos y tiznarlos de corazón violentado y herido; hasta anegar las tierras y darles un tono de vino o de corazón con espinas. Sopesábamos si esa sangre era de otros o eran restos de la mía; si se perdió en el olvido o se precipitó de una tormenta de recuerdos. Por fin buscamos la cura de la pérdida, pero nunca conseguimos pararla por mucha venda de calor y sueños, por mucha alma con que la...

CAMINOS (Poema-REVISADO)

  El camino por el que vas en tu busca no te dará la respuesta, pero deja heridas en las preguntas que van marcando tu figura y tu estela. No hay un destino, una meta para tus pasos. Cada trazo de tu senda desemboca en una encrucijada o en un laberinto. Los pueblos por los que viajas a solas te irán dando un alma nueva, un nuevo nombre, calor a tus pies y rotos a tus zapatos de piel huérfana. Y te abrirán algunas puertas al tiempo que otras se cierran con estruendo. Si no te rinde el cansancio o la espera, juntarás tus palabras y tus pedazos y podrás dormir y encontrar un sueño singular y fresco, donde podrás verte caminando.                               Serás un viajero ante su espejo.