REFLEXIONES DE UN PROFESIONAL (Relato-revisado)
Eficacia, experiencia, templanza, virilidad, arrojo y pulso firme, sin miedo. Todo ello se requería para mi labor, pero no eran cualidades exentas de un toque de sensibilidad. Al menos en mi caso. Meticulosamente procedí a limpiar el material. Desmonté el tornillo con su bola y lo lijé y bruñí para quitarle el óxido acumulado y, de seguido, lo unté en aceite. No quería que, a falta de ese simple descuido, se trabara en el pasador. Hice lo mismo con el aro que sujetaba el cuello al poste y lo rellené con lienzos nuevos para que ajustara a la perfección. Esta precaución resultaba básica a fin de que no hubiera el peligro de holguras y diera al traste con un servicio perfecto. El garrote vil tiene sus misterios y servidumbres. Prefería disponer personalmente estos elementos y tenerlos en estado de revista. Luego acoplarlos al bastidor de la silla con mimo para que no hubiera fallos. Repasé por s...