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DÉJAME (Poema)

  Déjame besarte a solas la frente y así conseguir abrir el portal de tu alma y el cuarto secreto de tu mente embrujada. Déjame sin ahora en este tiempo suspenso, en este lugar de los crepúsculos rosas y de los corceles de nubes de trote alegre. Déjame acariciar tu costado abierto, coserlo y convertirlo en terciopelo verde. Déjame fingir que no todo ha pasado y que no me voy muriendo por verte. Te dejo un trozo de mis sueños en un abrazo de este loco enfermo que siempre te quiere, siempre. Te dejo dormir en mi regazo y una canción contagiosa acunando para que en algún instante me recuerdes.

EL GATO AZKAR (Relato)

         Azkar, el gato resabiado, era uno de los felinos más recelosos en todo el territorio animal. Con su pelaje largo y negro del tipo persa parecía un gato adorable, pero su color, su actitud y escepticismo le conferían un cierto grado de desconfianza. Y mejor así porque no era muy de fiar.      Cuando sólo era una pequeña bola de lana sus pasiones no se limitaban a jugar con los ovillos y los juguetes de los niños, o a perseguir embobado a las moscas. Sus divertimentos eran algo más intelectuales. Se aplicaba en arrancar, devorando o haciendo trizas hasta la última página de los libros de la estantería, a los que accedía con un salto felino, como era de esperar. También se las arreglaba para tocar y extirpar los botones sujetos al teclado del ordenador de la casa. Lo mismo que le encantaba desmigar los cuentos y textos más diversos, conseguía rayar los cedes de música dejados por azar a su alcance. Únicamente que no lograba ...

SERES REDONDOS (Poema)

         Eran seres redondos, sin puntas, acostumbrados a rodar el camino girando en las encrucijadas por las dudas, sin poder determinar si iban al principio o volvían del final, errando las andadas. Despreciados por orondos, desesperados, resignándose a no ser tenidos en cuenta y a no ser nunca escuchados siquiera entre el estrépito del chocar de sus zapatos. Apenas se les oía como un crepitar de fuego o una sutil explosión de burbujas al viento. Les exasperaba la acometida del río, empujados como cantos rodados frágiles, triturados por el filo de su torrente. Con vértigo en sus cascadas de fiebre, se mareaban en los remolinos y nunca sabían llegar a los remansos. Al fin fueron a parar a una orilla del océano. Y allí, desmenuzados, ya pudieron soñar porque sólo eran arena suspendida en aguas de un viaje entre uno y otro mar. Y allí, al final, se volvieron seres del aire.

RUMORES Y ESPEJOS DE BARAKALDO 13

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TIERRA MARGINAL (Poema)

       Tierra marginal, tierra desterrada y estéril. Ojos que contienen toda la alegría, toda la tristeza de este mundo en un solo bulo, una sola ironía. Perfil de un niño que atesora toda la ilusión, toda la quimera; que rompe las normas de las niñeras y derriba los muros de la cordura. Brazos que albergan como una casa a los moradores y huelen a fruta madura, que destilan esa felicidad sin culpa, pese a la amargura vana de las voces. Palabras que más que un sonido son vórtices, túneles al desván del cielo, al trastero de un camino que, con su melodía, induce a la locura del sendero al laberinto, que no engañan con atajos ni pasos atrás. Así se ven las cosas cuando no se aprende a mirar, sino a soñar desde siempre.    

SUEÑO 1 (Poema)

  Siempre fuimos siluetas de niebla, contornos con zapatos de barro y ropas sin olor, que han perdido su esencia al fondo del cajón y de los armarios, y pasos solos en su extravío, desterrados en los surcos de campos abonados. Siempre fuimos gente de casas sin puertas y de cancelas abiertas por la traición de una sonrisa nada sincera. Siempre hemos necesitado un camino y una almohada de plumas de sueños, donde contener los pasos heridos, donde encontrar la noche perdida.

COMEDIA EN EL HOSPITAL (Relato)

         La visita médica de urgencias a causa de su hijo mayor no había dado como resultado ninguna dolencia tan grave como suponía Tomás. Su chico de nueve años, Tanis, había sufrido una fisura en su dedo anular izquierdo, mientras disputaba un partido de pelota mano en el frontón municipal.      En un importante centro hospitalario de la zona, ubicado fuera del municipio en que residían, se dispuso los medios adecuados para radiografiar su mano hinchada y constatar la necesidad de una escayola para inmovilizar ese dedo y que no sufriera un desarraigo o una desviación ósea de la falange.      De vuelta al municipio en que residían y ya próximos a su domicilio, maniobró para estacionar el coche en que circulaban al recibir una llamada de su mujer, Teófila. Pensando Tomás que el motivo sería conocer el estado del primogénito, le informó, sin dejarla hablar a ella, que el traumatólogo no lo había considerado n...