Me duele tu soledad, gorrión herido. Tan abatido, desamparado y absorto… que pareces sentir la cercanía del frio, que te sangra a cada paso la duda de no poder levantar el vuelo solo. Pájaro pequeño, al que acechan las culpas y los desprecios arrogantes de otros con su plumaje colorido y nuevo, mientras el tuyo es diferente y pardo. Gorrión perseguido y desollado por las peleas y pullas ajenas cuando te ven en cuclillas a la espera. Pájaro del sueño, arrojado a la vigilia de un encuentro con la quimera rota, pidiendo que los demás no vuelen tan alto y se acerquen a tu lado, y no te dejen a solas, que vuelvan a saludar al viento contigo. Pero no olvides, gorrión perdido, que en este árbol hay un nido en el que puedes descansar y buscar el regreso y hallar abrigo.
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