ERASE QUE SE ERA (Revisado/ Poema)
Érase una vez un salto de agua
que nunca llegaba a caer en su cuenca
y se esparcía en forma de rocío de seda.
Érase una tromba de lluvia encantada
que apenas mojaba los cuerpos
húmedos del más abrasador deseo.
Érase tal vez un loco remolino
de viento que concentraba en su círculo
todas las palabras y las repartía quedo
en los oídos ansiosos por oírlos.
Érase aún más un cúmulo de brazos y manos
que disputaban por abrazarse sin miedo.
Érase otra vez unos ojos que se miraban
y sonreían y no apartaban ya la vista
de los ojos que los buscaban encantados.
Érase unos pasos que jamás se despegaban
de las sombras que eran su compañía solícita.
Y todo ello se encontraba en los sueños
de un cuarto lleno de espejos, pero solitario.
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