Vienes del pasado para alimentar mis sueños. Como una letanía suenas y repites tus sones hasta formar una melodía de embeleso y componer una canción antigua. Me confunden las mil y una sensaciones que provocas…el anhelo, la inquietud, la duda y el odio recóndito a solas. Con un pincel delicado de luz oscura te pintaba de noche la cara de luna, para que al abrir los ojos surgiera un parpadeo de estrellas que tiemblan en el agua. Me conformaba con que una palabra de tus labios me trajera el viento, el olor de llamas viejas, como una caricia de piedra y yesca podría encender el fuego, todo un universo sentido en mi piel. Pero vendiste mis sueños en sábanas de engaño y páginas de dominio al oscurecer. Me dejaste un precioso cuadro lleno de tu vida y un vacío cuajado de muerte al dirigir tu viaje lejos. El doler del alma por una pérdida que quema me quedó muy dentro.