LUZ INFIERNO (Relato- Quinta parte, final)
El calor sofocaba los impulsos y la actividad de los miembros del grupo en lo alto de la cuesta y resecaba incluso los sesos que pretendían concentrarse en nuevas melodías. La tensión soportada las últimas veinticuatro horas se había relajado tanto que los había llevado al extremo contrario. La atonía y el despego se adueñaron de su ánimo. Sólo las tareas cotidianas de subsistencia parecían tener cabida. Reunidos en el porche exterior una vez que comieron, volvió a suscitarse la controversia sobre el cariz que habían tomado los acontecimientos y las consiguientes perspectivas de actuación futura. -No comprendo con qué fin te ha dejado esa arca con plantas tan propias de las brujas como si fueras su discípulo – preguntó Irma a Bj. - Supongo que lo ha puesto en mis manos por ser descendiente de los antiguos propietarios, pero creo que su intención era que dispusiéramos todos de esto...