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Mostrando entradas de octubre, 2025

LUZ INFIERNO (Relato- Cuarta parte)

       La casona se recortaba al final de la pendiente con una luz espectral que salía de planta baja. Las ventanas emitían un fulgor titilante producido por la luz desprendida del fuego del hogar y de las lámparas y velas espaciadas a esa altura de la casa. Un grupo de unas veinte personas encolerizadas recorría en aquella dirección el último tramo desde la ermita blandiendo faroles, antorchas, palos y escopetas. Sus siluetas se recortaban al contraluz como una Santa Compaña vociferante, pero de paso rápido e impetuoso, cuyos himnos, rezos y salmodias fueran substituidos por blasfemias, insultos y amenazas de muerte. Acompasaban su andar a los gritos ofensivos que tildaban de diablos asesinos y de monstruos pervertidos a los ocupantes de la vivienda de la cumbre. Como un reguero de luciérnagas letales volaron en pocos instantes hasta el frente de la edificación. Todos reclamaban un castigo por el ultraje y la crueldad que habían cometido contra la pequeña del p...

VUELVE EL VIENTO (Poema)

  Un hombre se esfuerza en tejer su tela de araña y en extender sus hilos hasta lo más lejos del infinito para atrapar y someter con sus nudos todo un mundo de presas cada vez más grande. Pero el viento de tormenta corta y se lleva su telar al otro lado, al margen del horizonte. Otro hombre va encendiendo pequeñas fogatas y olores y al poco se acrecientan en un gran incendio. Pero un viento lluvioso y amargo lo apaga en un instante y el hombre infeliz muere de frio en su páramo. Así vuelve el viento a batir sus alas y a abatir el castillo de naipes de nuestros sueños. Aunque algunos se elevan en el aire como pompas iridiscentes de jabón rellenas de palabras y delirios y ensoñaciones. Así que dile al oído del viento el son y los nombres con los que hoy te invento y te llamo a regresar desde el recuerdo herido.

UN GRILLO (Poema)

  Un grillo canta cada noche sin encontrar quien le haga coro. Afina los sones de su instrumento para armonizar sus solos al rasgueo de las ramas con la brisa de la tarde. Alicaído, quiere espantar con su aliento la congoja de hallarse el nido vacío. Necesita dejar en el viento su mensaje, apurar los postreros soplos del verano. Pues nota ya el invierno asesino en que se va convirtiendo su cuerpo. Grita el grillo desesperado y presiente que sólo le consolará el eco.

RUMORES Y ESPEJOS DE BARAKALDO 29

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